abril 22, 2010

Se buscan amigos

Vivir en un pueblo que sobrevive gracias a la agricultura y al turismo que ésta genera te limita un poco si hablamos de cuestiones sociales.

Con esto de cuestiones sociales me refiero a aquellas de socialización, convivencia, diversión, entretenimiento, distracción, etc.

La mayoría de la población es gente que trabaja en el campo, con un grado escolar bajo (si es que lo hay) y las aspiraciones por lo general no van más allá de tener trabajo día a día y familia.

Tener mi edad y estar soltera y sin hijos es lo más raro del mundo, pero si se considera que aquí las mujeres empiezan a reproducirse hasta de 15 años, me tiene sin cuidado lo que puedan pensar de mi.

Sin embargo, esto me lleva a lo siguiente: ¡no hay gente con quien convivir!

Ni si quiera tengo que entrar en los temas de las diferencias culturales y de formación

Si conoces hombres mayores a 20 años, el 98% están casados o en algún tipo de relación, y como en mi país se tiene la estúpida creencia que no puede haber amistades entre un hombre y una mujer, los hombres comprometidos con los que llegas a socializar creen que les estás echando el perro y luego sus mujeres (que creen que sus maridos son los más guapos, inteligentes y cotizados de la región) pueden creérselo y empezarte a aventar piedras y hacer correr chismes poco halagadores de ti (y algo así casi literal me pasó a mi).

Si conoces mujeres, todas están en algún tipo de relación, también, y por lo general con más de dos güercos rondándoles las enaguas y que alguien me diga, una profesionista de 29 años, soltera, sin hijos, ¿de qué tanto puede hablar con una mujer de 23 que ha pasado por 3 maridos y tiene 5 hijos?

Entonces, el grupo de amistad que he logrado formar en el tiempo que llevo aquí consta de dos de los médicos (27 y 25 años) y la enfermera (19 años!) del pueblo que están por un año mientras hacen su servicio social, de uno de los ingenieros que trabaja en otro de los ranchos (de 29 años, pero como estudia en las tardes en la gran ciudá, poco lo veo) y del sacerdote de la parroquia católica (33 años)…

Un grupo poco homogéneo y que por su diversidad enriquece mucho las reuniones.

Todos somos foráneos, todos vivimos solos y nos llevamos bien, pero hay un límite a lo sano que es ver a la misma gente diario! Todos andamos buscando hacer nuevas amistades.

“Habrá que buscar debajo de las piedras, Toñita…”