marzo 18, 2010

Capítulo 1

Ya había un blog antes. Mío. Supongo que dejó de serlo cuando dejé de escribir lo que quería escribir por no querer que los que leían lo que escribía leyeran lo que quería escribir.

Fue genial todo ese tiempo en el que pude registrar mi vida, desahogarme, y después ir compartiendo con desconocidos que extrañamente se interesaban en lo que tenía que decir, y luego me acompañaban en mis días y mis historias.

Conocí a mucha gente. Bueno, la cantidad es relativa en realidad, pero refraseo: conocí varias personas, interesantes y muy diferentes entre si, muy diferentes a mi, gente con la que nunca me hubiera encontrado de otra forma, y por eso estoy agradecida.

A varios de estos lectores conocí en persona y fue una experiencia inolvidable. Hice buenas amistades con algunos de ellos y hasta le fecha seguimos en comunicación.

Pero ya no es lo mismo. Con el blog, quiero decir. Hay cosas que suceden, que pienso, que siento y me llena una necesidad profunda de expresarlas, pero se me complica el compartir con quien me conoce y me encuentro censurando los relatos o cambiando las palabras o la forma en que me gustaría decir las cosas.

Es curioso que se me haga más fácil hacerlo con extraños, con gente sin cara; es más curioso creer que es menos probable que me juzgue alguien que no me conoce, para quien sólo soy letras que forman palabras, palabras que hacen frases, párrafos, entradas en un blog, un día sí, dos días sí, un día no, varios no, varios sí.

Necesito mi privacidad públicamente compartida. Creo que necesito poder expresarme y saber que, tal vez, en algún lugar, a alguien le importa lo que tengo que decir, lo que quiero compartir, lo que quiero gritar, berrear, refunfuñar, cantar. Y que tal vez, me de una opinión sin carga, me haga un comentario gracioso, sea ría o llore conmigo.

Alguien que no va a pensar mal o menos de mi, que no se va a sorprender ni a decepcionar.

Alguien con nada de prejuicios, que ya tengo suficientes propios para que me duren toda la vida.

En pocas palabras, quiero decir lo que se me de la rechingada gana, como se me de la rechingada gana, cuando se me de la rechingada gana y a parte, sin herir sensibilidades.

Por eso vuelvo a empezar.

2 comentarios:

Agata dijo...

Y con lo bien que escribes sería una tontería que no lo hicieras.Así que elige la forma más cómoda de hacerlo.He dicho.

un pirata dijo...

pues ya sabes, que disfrutes aun mas de la experiencia se cabe esta vez, y bienvenida de nuevo por estos lares..
un saludo!