marzo 17, 2010

Prólogo

Soy mujer. Lo atestiguan mis senos prominentes y mi vagina (no se me ocurre algún adjetivo descriptivo para ésta que no cuele mejor en una historia de algún libro erótico... o más bien pornográfico). A parte, mi nombre termina con la letra a. El pelo largo y que a veces me pongo falda no tienen nada que ver.

Tengo 29 años. Casi 30, no tanto por que esté cerca la fecha de cumpleaños, sino por que no he podido evitar tener bien presente que pronto entraré a esa década (que bien dicen es la mejor para una mujer (con senos y vagina, como yo)), y, sí, seré treintona, más vieja, el reloj biológico sigue avanzando, etc.

Estoy soltera, palabra que me suena sospechosamente a que en algún lugar de su etimología debe de tener la palabra sólo por allí, pero (exceptuando momentos aislados y poco frecuentes) puedo decir que mi propia compañía es suficiente por ahora, y que tengo suficientes amistades y amantes recurrentes que me acompañan y ocupan los espacios que por mi cuenta soy incapaz de llenar (el auto abrazo no sirve para nada; hay un límite a los monólogos (por eso de que correr peligro de que me encierren en algún hospital psiquiátrico); hasta ahora he sido incapaz de encontrar la forma de besarme y… en fin, hay una lista interminable de cosas).

Vivo en una casita que aunque no es mía y es diminuta, es mi hogar; en una comunidad pequeña, alejada de bullicios y alteraciones vehiculares, donde aún se respira aire fresco y en las noches el cielo se forra de asteriscos brillantes que nunca puedo terminar de contar, donde en el día me rodea una variedad infinita de colores creada por la sabia naturaleza y que no tiene nada que ver con la paleta de colores de la Ford o cualquier empresa creadora de pintura; estoy en un país que adoro por que es el mío, por que me vio nacer y crecer, por que la cultura y la gente que la lleva ha influido mucho en mi forma de ser, en mis creencias y mis aspiraciones; me ubico en el planeta Tierra de la Vía Láctea, el tercero del Sol para acá, esa cosa redonda que gira y gira, que me da un lugar, vida y deleite y que respeto y trato de cuidar.

Tengo una carrera profesional y me mantengo gracias a ella. Estudié algo riesgoso para mi época y mi género, y a pesar de todas las predicciones, tengo un excelente trabajo y disfruto mucho ejerciendo lo que tanto me gusta. Gano suficiente para ahorrar para un futuro (que aun que me parece tan incierto sé que es necesario hacerlo) y para vivir cómodamente.

Estoy contenta con mi vida y satisfecha por que refleja mucho de mi personalidad y carácter, mi esfuerzo, mis sueños, luchas, logros y sacrificios.

Esta soy yo hoy. Y aquí y así empieza esto.

1 comentario:

Agata dijo...

Pues tendrás que continuar aquí...